jueves, 24 de febrero de 2011

Un enfoque cristiano para iniciar las clases.

Cuando llega el momento de retomar las tareas escolares después de un receso nos enfrentamos a dudas, a la incertidumbre y esto lo digo en todos los aspectos desde lo personal hasta lo laboral; se visualizan conflictos por las injusticias comenzando por lo salarial que es la fuente de sustento de todo trabajador.
La imaginación humana, especialmente en quienes han sido bendecidos en ser docentes es un activo impresionante, puede crear obras de arte, inventar maravillas y abrir la puerta a sueños que son capaces de cambiar el mundo. Sin embargo, nuestras imaginaciones se disparan con tanta facilidad que pueden llevarnos a la anticipación, es decir, a preocuparnos antes de tiempo y crear un problema inhibiendo la paz y la alegría que debería reinar en este despertar de un nuevo ciclo lectivo.
Hay que sumar fuerzas y buscarlas en quienes han sido ejemplos de vida: A nada podremos llegar si no nos conducimos con auténtica fé cristiana y para esta ocasión traigo a la memoria a San Pedro Poveda, ese sacerdote español de Avila quien a comienzos del siglo xx y en medio de una sociedad pagana introdujo la FE a través de la construcción del bien común y haciendo del COMPARTIR una norma de vida. En la actualidad hay muchas escuelas dispersas por el mundo que continúan ejerciendo los principios emanados de SAN PEDRO POVEDA: el anuncio del Evangelio como palabra que no puede silenciarse , la cercanía con quienes viven experiencias de dolor, la dedicación de “empezar haciendo”, y el convencimiento de la fuerza transformadora que da la educación.
Queridos maestros, que el Santo y los ángeles los guíen en sus palabras y actitudes en esta misión de educar en este año 2011. Gracias Marcela por los consejos de los ángeles. Alicia.

2 comentarios:

MariluzGH dijo...

Amén, querida amiga.
La luz del Espíritu les guíe y allane el camino frente a las adversidades.

Dos abrazos

Miriam E. Orlando dijo...

Linda lectura Ali, más con todo lo que acontece lamentablemente con la escuela. Cuando era chica, se sabía cuando empezaban las clases, el día que terminabas el año y era así no más, no conocí paros e íbamos al cole tan, pero tan felices! ¡qué hermosa época!