
domingo, 28 de septiembre de 2008
UN NUDO DE AMOR

miércoles, 17 de septiembre de 2008
Y VENDIERON EL PIANO

Extraìdo de Cuentos para leer sin rimmel de Poldy Bird.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Te sentís identificado?

- Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
- ¡Porque no soporto verte brillar........!
Así, muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa ésto si yo no he hecho nada malo? Sencillo; porque no soportan verte brillar.
La Envidia, es el peor sentimiento que podemos tener.
Que envidien tus logros, tu éxito, que envidien verte brillar.
Cuando esto pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú misma, sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte, porque tu luz seguirá intacta, tu esencia permanecerá, pase lo que pase. ¡Confía en el Señor con todo tu corazón!
sábado, 13 de septiembre de 2008
El alumno Teddy y su Maestra

De la sociedad de los poetas muertos

POR ERROR CAYERON LOS LENTES.

viernes, 12 de septiembre de 2008
CARTA DE UNA MADRE

DAS SÓLO LO QUE TENÉS.

LA BOLSA DE PLUMAS

COMETER ERRORES ES NECESARIO
Hay mucha gente que llega hasta esos extremos, pero no hay porque ser así. No nos debemos avergonzar por cometer errores. Los errores son una parte importante y necesaria del proceso de aprendizaje. Cierto empleado hablaba un día con su jefe, a quien consideraba una persona exitosa. "Y dígame", le preguntó el empleado "¿Cómo es que ha logrado su éxito?"" Lo resumo en dos palabras" contestó" Y cuáles son esas palabras "Buenas decisiones" No conforme con la respuesta, el empleado preguntó de nuevo "¿Y cómo logra tomar las decisiones correctas? ""Lo resumo en una palabra, experiencia"" Y cómo ha conseguido su experiencia"" Lo resumo en dos palabras" respondió" Y cuáles son esas dos palabras ""Malas decisiones" Si queremos tomar alguna ventaja de nuestros errores, entonces tenemos que cometer algunos. Y con el paso del tiempo, mientras cometamos errores distintos cada ocasión, entonces estaremos aprendiendo y creciendo. ¿Te has sentido mal últimamente por algún error que hayas cometido?, entonces analiza que fue lo que hiciste mal, asegúrate de no volverlo hacer, perdónate a ti mismo, y sigue adelante. ¿No sientes la suficiente confianza como para tomar el riesgo de hacer algo, ya que tienes miedo de cometer algún error?, bueno, pues entonces recuerda que inclusive las malas decisiones pueden ser una excelente oportunidad de aprender, porque la única manera de aprender a tomar buenas decisiones es tomando algunas malas decisiones. Así que, no lo pienses más, atrévete a tomar malas decisiones, hazlo con todo el valor que tengas, a fin de cuentas, esas malas decisiones te convertirán en una persona más sabia. Y si tomas la suficiente cantidad de malas decisiones y aprendes de ellas, llegará el día en que no podrás tomar más malas decisiones y serás lo mejor que puedes ser.
TOMANDO ATAJOS.

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A metros de mi casa, nace un sendero que atraviesa un extenso parque muy florido y arbolado, luego bordea una laguna, y finalmente desemboca en una playa al río. Recorrer ese sendero es una de las experiencias más bellas que ofrece el lugar donde vivo. Recientemente, se inauguró un puente que permite llegar a la playa en mucho menos tiempo que por el sendero. Al ofrecer un acceso directo, permite ahorrar casi una hora de recorrido. Desde que fue construido este puente, casi todas las personas que salen a realizar ejercicios y a pasear por el lugar, lo toman. La última vez que fui a la playa decidí ir por el puente y no por el sendero como acostumbraba, y comprobé que el recorrido hasta el río ciertamente se acortaba: el puente era un "atajo" muy conveniente, que permitía ahorrar una amplia distancia. Sin embargo, ese ahorro tuvo su costo... La frescura del parque fue reemplazada por el calor abrasador del cemento; la variedad de colores de las flores y las aves fue sustituida por el tedio de las barandas de acero y el gris de esa construcción; en lugar de sentir el aroma de los árboles, me encontré respirando el humo de los vehículos que atravesaban el puente por el otro carril. Por tomar el camino más corto para llegar en el menor tiempo posible, perdí gratas experiencias. Al reflexionar sobre esto, no puedo evitar preguntarme: ¿Por qué tantas personas eligen ir por el puente? ¿Por qué alguien cuyo propósito es disfrutar de una actividad al aire libre, relajarse y ejercitarse, querría hacerlo en el menor tiempo posible? ¿Cuál es el sentido de "acortar" un buen momento? Puedo entender la impaciencia en una sala de espera de un consultorio, o en la fila de un banco, pero me cuesta entenderla en un momento de renovación, de goce. Todos enfrentamos presiones, urgencias, responsabilidades y compromisos que nos exigen "tomar el camino más corto" para ser más productivos, para obtener aquello que necesitamos, o para cumplir con una tarea a tiempo. Pero estas exigencias no están presentes en todos los momentos de nuestra vida, por lo que "tomar atajos" no debería ser una regla en todo aquello que hacemos. Lamentablemente, la filosofía de buscar el camino más corto para ahorrar tiempo, está muy arraigada en nosotros: leemos una revista mientras acompañamos a nuestros hijos a jugar a una plaza; ensayamos mentalmente una presentación mientras desayunamos con nuestra familia; utilizamos una computadora portátil para leer el correo en las vacaciones; hablamos por teléfono mientras caminamos; almorzamos escribiendo y leyendo en nuestra oficina; etc... Estos atajos que consideramos "ahorros de tiempo" son -en ocasiones- "derroches de vida". Atentos a esto, cada vez que estemos a punto de tomar un atajo (cuando tratemos de hacer dos cosas simultáneamente, estudiemos la manera de hacer algo más rápido, adquiramos una tecnología que nos permita ahorrar tiempo, o dejemos de hacer algo por no considerarlo productivo) detengámonos y preguntémonos: ¿Necesitamos tomar el camino más corto? ¿Qué es lo peor que podría ocurrir si eligiésemos el más largo? ¿Qué ganamos al cortar camino? ¿Qué perdemos? Personalmente, elijo vivir abundantemente a vivir eficientemente. Por eso, cada vez que recorro ese bello paisaje camino a la playa, evito tomar el puente como atajo. Sé que tomar el sendero más largo me permitirá disfrutar de más cosas y lograr equilibrio en una vida en la que casi todo el tiempo estoy tomando el camino más corto. Si pienso que podría estar "perdiendo tiempo", me digo que -muy por el contrario-... ¡estoy ganando vida! La vida es bella para quien se toma el tiempo de recorrerla y descubrir sus recodos, no para quien vive tomando atajos.
jueves, 11 de septiembre de 2008
LA MÁQUINA DE DIOS.

FELIZ DÍA DEL MAESTRO

EL HUEVO VACÍO

- Jeremías nació con un cuerpo deformado y una mente lenta. A la edad de 12 años no había pasado de segundo grado de primaria, y parecía que jamás podría aprender nada. Con frecuencia su maestra se exasperaba con él, porque solía estar en su banco moviéndose, babeando y gruñendo. A veces hablaba claramente, como si un rayo de Luz hubiera penetrado en la obscuridad de su cerebro. Pero la mayor parte del tiempo Jeremías irritaba a su maestra. Cierto día citó a sus padres para hablarles. Cuando ellos entraron en el aula vacía, la maestra les dijo: "Jeremías verdaderamente tiene que asistir a una escuela especial. No es bueno para él estar con niños más pequeños que no tienen problemas de aprendizaje. De hecho, tiene un atraso mental de cinco años con respecto a los otros alumnos". La mamá lloraba calladamente, y mientras su esposo le decía a la maestra: "Señorita, no hay ninguna escuela especial aquí. Y sería un golpe terrible para Jeremías si lo quitáramos de esta escuela. A él verdaderamente le gusta estar aquí". La maestra permaneció sentada durante un largo rato después que se habían ido los padres de Jeremías, contemplando a través de la ventana la nieve que caía y que parecía enfriarle el alma. Quería entender a estos padres. Después de todo, su único hijo tenía una enfermedad terminal. Pero no era bueno tenerle en su clase. Había otros 18 niños a los que debía enseñarles, y Jeremías sólo los distraía. Además, nunca aprendería a leer y escribir. ¿Por qué malgastar más tiempo con él? Mientras pensaba en esto, comenzó a sentirse culpable. -Aquí estoy, lamentándome por mis problemas, que no son nada comparados con los de esa pobre familia-, pensó. Y también oró: -Señor, ayúdame a ser más paciente con Jeremías-. Y a partir de ese día trató verdaderamente de ignorar los ruidos que hacía el niño y las hojas en blanco de su cuaderno. Un día, Jeremías caminó dificultosamente hasta el escritorio de su maestra, arrastrando su pierna inútil detrás de él. -La amo, Señorita-, exclamó lo suficientemente fuerte como para que toda la clase lo oyera. La maestra se puso roja, especialmente al ver los gestos que hacían los otros alumnos. Ella alcanzó a tartamudear: -Bue...bueno, es muy lindo lo que me dices, Jeremías. Ah...ahora, por favor vuelve a tu asiento-- Pasó el tiempo, llegó la primavera, y los niños conversaban animadamente acerca de la proximidad de la Pascua. La maestra les contó sobre Jesús, y para destacar la idea de la que la vida renacería, entregó a cada uno de los niños un huevo grande de plástico, y les dijo: "Quiero que lo lleven a su casa, y mañana lo traigan con algo dentro que nos enseñe sobre la vida. ¿Entienden?" -SÍÍÍÍ, Señorita-, respondieron entusiasmados todos los niños, excepto Jeremías. Estaba escuchando atentamente, sus ojos no se quitaban del rostro de la maestra. Ni siquiera estaba haciendo sus ruidos habituales. ¿Habría entendido lo que ella dijo acerca de la muerte y la Resurrección de Jesús? ¿Podría hacer la tarea? ¿Llamaría a sus padres para explicarles lo que Jeremías tenía que hacer? Esa tarde tuvo que hacer muchas compras, planchar una blusa, preparar la cena, y se olvidó completamente de hacer esa llamada. Al día siguiente, los 19 alumnos vinieron a clase. Reían y charlaban mientras ponían los huevos de plástico en la canasta vacía que estaba sobre el escritorio de su maestra. Y al finalizar el período de clases, llegó el momento de abrir los huevos. En el primero, la maestra encontró una flor. -Sí, muy bien. Una flor es señal de una nueva vida-, dijo. El siguiente huevo contenía una mariposa de plástico, que parecía real. Su comentario fue: -Todos sabemos que algunas orugas se convierten en mariposas. Sí, ésta también es una vida nueva-. Después abrió otro huevo donde había una piedra cubierta de musgo. Y explicó que el musgo también era una muestra de vida. A continuación abrió el cuarto huevo. Su respiración se hizo entrecortada ¡El huevo estaba vacío! -Seguramente debe ser de Jeremías-, pensó. -No habrá entendido mis instrucciones. Si no me hubiera olvidado de telefonear a sus padres?- Y como no quería que Jeremías se sintiera mal, lentamente puso el huevo a un lado y tomó otro. Repentinamente Jeremías le dijo: -Señorita, ¿no va a hablar acerca del huevo que yo traje? Nerviosa, le contestó: -Pero Jeremías, el huevo está vacío?. Y él, mirándole a los ojos le dijo suavemente: -SÍ, pero también LA TUMBA DE JESÚS ESTABA VACÍA-.. Pareció que el tiempo se detenía. Y cuando pudo hablar nuevamente, la maestra le preguntó: -¿Sabes por qué la tumba estaba vacía? -Claro que sí- dijo Jeremías. -A Jesús lo mataron y lo pusieron allí. Pero Su Padre lo resucitó-. Sonó la campana, y mientras los niños corrían hacia fuera, la maestra se puso a llorar, y el hielo de su corazón se derritió.
Jeremias murió tres meses después. Y los que concurrieron a su velorio se sorprendieron al ver 19 huevos sobre su ataud, todos vacios...
LAS CUATRO ESPOSAS DEL REY.

- Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor. También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro. También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles. La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, él no amaba a su primera esposa y aunque ella le amaba profundamente, él apenas se fijaba en ella. Un día, el rey enfermó y se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo. Pensó acerca de su vida de lujo y caviló: "Ahora tengo cuatro esposas conmigo pero, cuando muera, estaré solo". Así que le preguntó a su cuarta esposa: "Te he amado más que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?" "¡Ni pensarlo!", contestó la cuarta esposa y se alejó sin decir más palabras. Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo filoso. El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa: "Te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?" "¡No!" -contestó su tercera esposa-. "¡La vida es demasiado buena! ¡Cuándo mueras, pienso volverme a casar!". Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se puso frío. Entonces preguntó a su segunda esposa: “Siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?” “¡Lo siento, no puedo ayudarte esta vez!” -contestó la segunda esposa-. "Lo más que puedo hacer por ti es enterrarte". Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devastó al rey. Entonces escuchó una voz: "Me iré contigo y te seguiré dondequiera que tú vayas". El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Se veía tan delgaducha, sufría de desnutrición. Profundamente afectado, el monarca dijo: “¡Debí haberte atendido mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!” En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas. Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuánto tiempo y esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando muramos. Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y riqueza. Cuando muramos, irán a parar a otros. Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuánto nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro. Y nuestra primera esposa es nuestra alma, frecuentemente ignorada en la búsqueda. Sin embargo, nuestra alma es la única que nos acompañará dondequiera que vayamos. ¡Así que, cultívala, fortalécela y cuídala ahora! Es el más grande regalo que puedes ofrecerle al mundo. ¡Hazla brillar!
miércoles, 10 de septiembre de 2008
HALLAZGO DE UN EJEMPLAR COMPLETO DE PLESIOSAURIO JUVENIL FOSIL

martes, 9 de septiembre de 2008
¿Una guardería prehistórica?

miércoles, 3 de septiembre de 2008
LA ESCALERA DE ROBLE.

martes, 2 de septiembre de 2008
EL PESO DEL RENCOR

El tema del día era "El Resentimiento" y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento. Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa.
Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas. Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y, cómo, mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mí.
Crecer no es una tarea sencilla. Avances, retrocesos, desilusiones, esperanzas y mucho dolor acompañan el proceso vital del hombre en este mundo. En este trayecto forzosamente existirán personas que nos lastimen, que nos nieguen aquello que deseamos, que no nos comprendan o incluso que nos traicionen. Se trate de una herida emocional que nos hayan provocado nuestros padres, de alguien que nos ha olvidado o de un amigo que no ha sabido actuar con lealtad.
Todos hemos sufrido alguna vez por causa de otra persona. Ahora bien: ¿Qué sentimos por esa persona que nos dañó? ¿Intentamos alguna vez comprender por qué actuó de ese modo? ¿Somos capaces de olvidar la ofensa sufrida? ¿Sabemos perdonar?
Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra "mochila" sentimental. Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiar. Me di cuenta que cuando le daba demasiada importancia a las promesas no cumplidas me llenaba de resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba.
Cuando las cicatrices no logran cerrarse y el rencor continúa anidando en nuestro espíritu, su energía actúa como un veneno. Muchas de nuestras enfermedades se deben a la ira permanente, a los pensamientos de venganza y destrucción que ocupan nuestra mente. Sólo cuando conocemos el verdadero amor, que es un regalo del cielo, ocurre el milagro de perdonar y dejar atrás las cadenas que nos atan al pasado.
¿Cómo amar a aquellas personas que te aborrecen o tú aborreces? - Perdonándolas o aceptando su perdón. Deseándoles lo mejor en sus vidas. Hacerles el bien cuando se te presente la oportunidad. Orar por ellas.
Es cierto que hacer esto va más allá de los límites de la razón y la voluntad. Quizás no está en tu capacidad hacerlo, pero sí a través de la acción poderosa de Dios en ti. Deja que sea Dios quien se encargue de romper con toda atadura que te ligue a todas esas actitudes de rechazo, resentimiento o rencor. Pídele hoy en oración que te de la capacidad de inyectar amor donde no lo hay, y Él lo hará.
Perdonar me llenó de paz y calma, alimentando mi espíritu. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro, sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.
El perdón es una expresión de amor. Y el amor incondicional que demuestras aún hacia aquellos que te han dañado, es la señal evidente que Dios gobierna tus sentimientos.
ESE OLOR A MAMÁ

lunes, 1 de septiembre de 2008
DESIDERATA

- Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda que puede haber paz en el silencio. Vive en buenos términos con todas las personas, todo lo que puedas, sin apenas rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demas; incluso al aburrido y al ignorante: ellos también tienen su historia. Evita a las personas ruidosas y agresivas. Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso y amargo porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros así como de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde; es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo. Usa la precaución en tus negocios; porque el mundo está lleno de trampas. Pero no por eso te ciegues a las virtudes que existen: mucha gente lucha por altos ideales; y en todas partes, la vida está llena de heroismos. Sé tú mismo. Especialmente, no finjas afectos. Y no seas cínico con respecto al amor; porque frente a toda aridez y desencanto, el amor es perenne como la hierba. Recoge mansamente el consejo de los años, renunciando serenamente a las cosas de la juventud. Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina; y no te angusties con fantasmas: muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Junto a una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Tu eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas; tú tienes derecho a estar aquí. Y te resulte evidente o no, sin duda el Universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que lo concibas y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones: manten paz con tu alma en la ruidosa confusión. Con todos sus problemas, desencantos y sueños rotos, èste sigue siendo un mundo hermoso. Ten cuidado, esfuérzate en ser feliz "Desiderata", hallado en laIglesia de San Pablo, Baltimore, año 1693
sábado, 30 de agosto de 2008
JUGO DE NARANJA

El mal lugar de los docentes
LOS GLOBOS NEGROS
